jueves, 25 de abril de 2013

Cómo emprender y no morir en el intento


Aumenta el número de emprendedores en España, pero la consolidación de sus negocios disminuye

En el año 2012 se crearon más de 330.000 empresas, mientras que casi 390.000 se dieron de baja

Vigo, 25 de abril de 2013. España ha registrado en los últimos años un crecimiento en la tasa de actividad emprendedora. Actualmente, un 5,7% de la población española entre 18 y 64 años pone en marcha un negocio propio. Aunque no alcanza las cifras de otros países (la media europea es del 7,5% de tasa de actividad emprendedora), son cada vez más las personas que deciden llevar adelante su propio proyecto empresarial. Las actividades a las que se dirigen la mayoría de las nuevas pequeñas empresas españolas pertenecen a sectores como Construcción, Comercio, Transporte, Servicios y Actividades Jurídicas y de Contabilidad.

“Los emprendedores son determinantes para el crecimiento económico del país y tienen un papel fundamental en la innovación”, explica Patricia García, Socia Directora de Grupo Femxa. “Además de crear la mayor parte del empleo, facilitan el desarrollo y el crecimiento de personas y organizaciones. Son imprescindibles en el tejido empresarial y económico de nuestro país”, agrega García.

Las motivaciones que impulsan a este colectivo son muy diversas. Algunos buscan su realización personal; otros, reorientar su carrera profesional, mejorar su estatus o gestionar sus ideas por sí mismos. Pero, últimamente, cada vez más gente se decide a montar su propio negocio por necesidad, debido a la falta de oportunidades en el actual mercado laboral español. Más de la quinta parte de las personas que crean una empresa hoy en día en España lo hacen porque no tienen otra alternativa posible.  “Esto demuestra la valentía de muchas personas que deciden quedarse en su país y apostar por ellas mismas en lugar de marcharse al extranjero”, afirma Patricia García.

Pero, si bien el número de nuevas pequeñas empresas ha crecido en los últimos años, el afianzamiento de estas actividades se ha reducido. En el año 2012 desaparecieron 50.000 negocios más de los que nacieron. “La falta de experiencia y de formación específica y concreta sobre aspectos relevantes del día a día dificulta a los nuevos emprendedores resolver todas las necesidades que van surgiendo, a medida que empiezan a gestionar y dirigir una empresa”, explica la Socia Directora de Grupo Femxa.

La ausencia de formación y educación específica en gestión emprendedora es una de las causas de la elevada mortandad de nuevas empresas en su inicio, aseguran los expertos en formación.

“La falta de referentes en el entorno es una de las barreras para lanzarse a la actividad emprendedora”, asegura Patricia García. “En ningún sitio nos enseñan, desde la base, cómo crear un negocio y conseguir que funcione. Hay escuelas de negocios, que hoy en día la mayor parte de la gente no se puede permitir, pero, incluso en ellas, se suelen tratar temas relativamente abstractos y demasiado avanzados. Cuando montamos un negocio nos perdemos con los pequeños detalles: qué tipo de sociedad nos interesa, cómo contratar a alguien, por supuesto, todo el tema de ayudas, que es muy engorroso, cómo capitalizar el paro… El emprendedor necesita un acompañamiento a lo largo del inicio de su actividad y además herramientas adecuadas a su dimensión. Una pequeña empresa es algo absolutamente distinto a una gran empresa, las herramientas que se emplean no son extrapolables, el grado de incertidumbre es mayor, y la agilidad y el asesoramiento son imprescindibles”, explica García.

Por ello, los expertos en formación coinciden en la necesidad de ofrecer una solución formativa integral específica para este colectivo. “Un emprendedor normalmente sabe de su profesión, pero suele tener lagunas en los aspectos de gestión empresarial y, además, no tiene los recursos para separar gestión de trabajo”, afirma García: “En definitiva, al inicio tiene que hacerlo todo él y después, en sus primeras etapas, contratará personas para trabajar, pero no para gestionar. En primer lugar, el emprendedor tiene que vender para poder vivir, y después tener herramientas que le permitan un apoyo en el momento que lo precise, y en muchos casos disponer de referencias reales de personas que han pasado por sus mismos problemas a las que consultarles”.

“En las primeras etapas de su empresa, los emprendedores necesitan formación muy concreta sobre aspectos relevantes de su día a día, de tal manera que sean útiles para resolver todas las necesidades que vayan surgiendo, a medida que empieza a gestionar y dirigir una empresa. Para ello, Grupo Femxa propone un sistema metodológico específico enfocado a emprendedores”, explica Patricia García. “En primer lugar, se deben proporcionar al emprendedor los conocimientos apropiados para que su formación le capacite para gestionar su empresa de manera correcta y para resolver las posibles eventualidades con las que se encuentre. Además, es fundamental que cuente con una figura de confianza, un mentor, alguien con experiencia en el mundo laboral que le asesore y aconseje a la hora de tomar decisiones”, finaliza la Socia Directora de Grupo Femxa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario